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dic 2007

Visiones epicureas de la vida moderna vol. 7

Hoy en dia las libertades son muchas y diversas dependiendo del ambito personal, social, laboral, cultural y un larguisimo etcetera, pero hay una cierta conducta social que me inquieta por intransigente:

Saludarse con 2 besos

El acto en si no supone ningun tipo de problema salvo en algunos casos, en que provoca un cierto azoramiento positivo o negativo. El problema en si viene dado por aquellas personas, entre las que me incluyo, que deciden no saludar a cierto nivel social dandose 2 besos. Por nivel social no discrimino a grupos sociales, sino que pretendo distinguir entre grados de cercania social, un hermano, un amigo, un colega o compañero de trabajo, un recien conocido, por mencionar algunos ejemplos. Pues bien, la observacion general con la que me encuetro es el rechazo y la incomprension por negarme o procurar en la medida de lo cortesmente posible evitar estos acercamientos afectivos en terminos de hipocresia o de caracter comercial, prefiriendo un apreton de manos para un tratamiento de distancia y cordialidad y un abrazo generoso para un gra estrechamiento de lazos afectivos. Todo y estar educado en la distancia afectiva, no por nadie en concreto, sino por la sociedad y las actitudes de los demas congeneres con los que he ido conviviendo, decido hacer frente a mi rechazo inicial y abrazo como una fe el hecho del contacto fisico por parte de conocidos de distancia social poca o nula.

Si es cierto que somos libres y decidimos no saludar con 2 besos, porque los partidarios de este tipo de saludo nos tildan de poco afectivos sin apenas pararse a pensar que quizas preferimos ser mas selectos y dar mas afecto a quien consideramos que verdaderamente se lo merece.

Hoy hago esta proclama de libertad de saludo, ni imposicion social, ni cultural o religiosa, ni siquiera familiar, ya que el que debe hacer el esfuerzo es uno mismo que cada cual decida como se expresa afectivamente y que nadie se ofenda si no recibe aquello que esperaba, dentro de los limites del respeto y permisividad, y recordando que la libertad de cada uno de nosotros termina donde empieza la de los demas.
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